En la parte más alta
de mi azotea
Hacia la izquierda, arriba
hay un rincón de paisaje que asemeja
Un grabado japonés.
Son unos árboles viejos,
antiguos, diversos
Que atestiguan el vaivén
de cada tarde.
En este tiempo, me ha tocado a mi verlos.
En este preciso pedazo de tiempo
soy yo quien los mira, al caer la tarde.
Es Primavera.
Y pienso que en mi vida, en mi tiempo,
Seré incapaz de crear, de cuidar, de
procurar siquiera
De algo así de grande, así de bello
así de importante
e indiferente
Como el pequeño e inmenso grabado japonés
de mi azotea.
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